








En un mundo saturado de estímulos digitales, un flyer impreso rompe el ruido. Se toca, se guarda, se pasa de mano en mano. No necesita batería, no tiene banner publicitario y no se cierra con un clic. Un buen flyer trabaja para ti incluso cuando está en el fondo de un bolsillo.
Inauguraciones, eventos locales, campañas de buzoneo, ferias comerciales, menús de restaurante, programas de actividades... Siempre que necesites alcanzar a un público local con un mensaje concreto y un presupuesto controlado, el flyer es imbatible en relación coste-impacto.
Para reparto en mano o buzoneo, el estucado de 135g ofrece el mejor equilibrio entre coste y presencia. Para eventos premium o folletos que se conservan, el 250g aporta cuerpo y resistencia. El 350g convierte el flyer en una pieza casi rígida, ideal para invitaciones y tarjetones.