Los códigos QR impresos en soportes físicos conectan el mundo offline con tu ecosistema digital. Un escaneo con el móvil lleva al comensal a tu carta digital, al cliente a tu web de reservas o al visitante a tu portfolio.
La pandemia popularizó el QR en hostelería, pero su potencial va mucho más allá. Hoy es una herramienta consolidada de marketing que reduce costes de impresión (una carta digital se actualiza sin reimprimir) y enriquece la experiencia del usuario.
Tamaño mínimo de 20x20 mm para garantizar la lectura. Contraste alto entre el código y el fondo (negro sobre blanco es infalible). Incluye siempre una llamada a la acción junto al código: "Escanea para ver nuestra carta" es más efectivo que un QR huérfano.